Itinerario 5 · Exposición Ondas
Del Pianorad al Theremin, del radio-barco al cochecito con antena: la revista Ondas documenta la fiebre tecnológica de los primeros años de la radio.
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Inventar la escucha
La radio, en sus primeros años, no solo transformó la escucha: también desató una extraordinaria fiebre tecnológica. La revista Ondas documenta una sucesión de aparatos, prototipos y curiosidades que buscaban nuevas formas de crear, reproducir y escuchar música.
Desde instrumentos electrónicos que anticipaban el futuro hasta radios instaladas en los lugares más insospechados, este itinerario recorre el lado más imaginativo y experimental de aquella revolución sonora.
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23 de enero de 1927
Uno de los primeros instrumentos musicales electrónicos documentados en Ondas: el Pianorad, presentado en la estación WRNY de Nueva York. Un teclado de 25 teclas que generaba sonido mediante válvulas de vacío, sin cuerdas ni martillos, produciendo un timbre completamente nuevo.
La radio no solo retransmitía música; empezaba también a inventar nuevas maneras de producirla.
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1 de junio de 1925
El compositor Mitt Hagen rodeado de un arsenal tecnológico: piano-impresor, fonógrafo-registrador y máquina de escribir música, todo al mismo tiempo. El pie de foto, con tono entre admirado e irónico, señala que compone «fox-trots, shimmys, blues y otras maravillas».
La imagen muestra cómo la tecnología ya permitía imaginar un proceso creativo completamente mecanizado: escuchar, componer, registrar e imprimir desde una misma mesa de trabajo. Un estudio de grabación en miniatura décadas antes de que el concepto existiera.
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14 de marzo de 1926
En una barbería de Filadelfia, una máquina automática de radio permite escuchar un concierto a cambio de una moneda de diez céntimos. El aparato, imponente y con toda su maquinaria a la vista, convive con el barbero y sus clientes como un elemento más del establecimiento.
Antecedente directo de la gramola o jukebox, pero aquí lo que se escucha no es un disco sino la radio en directo. La escucha musical se convierte en un servicio de pago al alcance de cualquiera.
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21 de marzo de 1926
La artista Anny Fobka escucha un concierto a través de su original aparato de radio con forma de barco, presentado en una Exposición de Nueva York. Los diales y componentes electrónicos se integran en el casco de la embarcación, mientras pequeñas figuras asoman como pasajeros.
Una imagen que revela el espíritu lúdico de aquellos años: la radio no era solo un objeto funcional, sino también un espacio para la fantasía y el diseño.
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28 de noviembre de 1926
En la Exposición Mundial de Radio de Nueva York, dos mujeres observan con curiosidad una «fuente-altavoz»: un aparato que combina una fuente ornamental con un altavoz, de modo que el agua y el sonido brotan del mismo objeto.
La pieza, con su base labrada y sus lámparas decorativas, parece más un elemento de salón burgués que un aparato tecnológico. Esta fusión entre lo decorativo y lo funcional muestra hasta qué punto la industria buscaba integrar la radio en el hogar, disfrazándola de objeto artístico.
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10 de julio de 1927
Este diagrama técnico publicado en Ondas explica cómo instalar un micrófono en el interior de un violín para amplificar eléctricamente su sonido. Las figuras muestran el botón del micrófono, el transformador de modulación, las arandelas de sujeción y las conexiones con el amplificador.
Es uno de los primeros intentos documentados de electrificar un instrumento de cuerda, décadas antes de que la amplificación se convirtiera en norma. Para los lectores de Ondas, no bastaba con escuchar: había que saber cómo funcionaba todo.
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3 de agosto de 1929
El ingeniero ruso Lev Theremin, fotografiado produciendo «música etérea con su original aparato», según el pie de foto de Ondas. La imagen muestra al inventor con las manos suspendidas en el aire, controlando el sonido sin contacto físico con el instrumento, junto a un enorme altavoz.
El artículo que acompaña a la imagen documenta también un órgano eléctrico y planos técnicos del funcionamiento del aparato. La revista no se limitaba a la noticia: quería que el lector entendiera la tecnología.
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27 de septiembre de 1930
Un bebé «enreda», según el delicioso verbo del pie de foto original, con los mandos de un aparato de T.S.H. instalado en su cochecito de mimbre. La fotografía funciona a varios niveles: imagen costumbrista, demostración de que la radio estaba ya en todas partes, y metáfora involuntaria de una generación que nacería con la radio como compañera natural.
Estos niños serían los primeros oyentes para los que la escucha radiofónica no fue una novedad, sino algo tan cotidiano como el propio cochecito.
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15 de noviembre de 1930
«La radio es elemento indispensable en toda clase de viajes», afirma el pie de foto de Ondas. Unos excursionistas entretienen las incidencias de la marcha «con los acordes que les transmite el aparato colocado en el interior del coche». La palabra «acordes» revela que lo que se escucha es música.
La autoradio, tan natural hoy, aparece aquí en sus inicios como una curiosidad más, propia de esa fiebre por llevar la escucha musical a todos los rincones de la vida cotidiana.
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27 de mayo de 1933
El Selenophone era un sistema portátil de grabación y reproducción de sonido sobre película, basado en el principio fotoeléctrico del selenio. Compacto y transportable, representaba una alternativa al disco de pizarra para el registro sonoro.
Ondas lo presenta con la escueta leyenda «El aparato Selenophone», acompañado de un extenso artículo sobre este tipo de tecnología.
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14 de octubre de 1933
Christopher Stone, considerado uno de los primeros disc jockeys de la historia, aparece en la emisora central de Londres durante una emisión de discos, examinando un disco con atención profesional junto a un gramófono de emisión.
Con esta fotografía, Ondas documenta un cambio fundamental: el paso de la música en directo a la música grabada como base de la programación. El disco comenzaba a sustituir a la orquesta en el estudio, transformando para siempre la relación entre radio y música.
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6 de abril de 1929
Paul Whiteman, presentado por Ondas como «el rey del jazz», posa con el aparato de radio que él mismo ha construido y bautizado como «Jazzodyne». Fabricado con latas de conserva, cables y piezas sueltas, Whiteman planeaba presentarlo en la sección de aficionados de la Exposición de Radio en el Madison Square Garden.
El rey del jazz convertido en radioaficionado casero. Si algo resume este itinerario es esto: la radio, en sus primeros años, era un territorio de experimentación donde músicos, ingenieros e inventores compartían la misma emoción ante una tecnología que estaba cambiando para siempre la manera de vivir la música.
Explora más aparatos y curiosidades tecnológicas en nuestro repositorio. Y si visitas nuestra exposición itinerante física, podrás además descubrir otros aparatos musicales como el Trautonium, construido a partir del plano de la revista Blanco y Negro, coetánea de Ondas.
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